El cocodrilo de Lacoste nació de una apuesta que René perdió
Terminó usando el símbolo del club que lo despreció durante gran parte de su carrera. Y el club le dio permiso.
Fred Perry venía de la clase trabajadora británica, y eso le costó el desprecio del establishment del tenis inglés durante gran parte de su carrera. Cuando por fin montó su marca, el símbolo que eligió no salió de su propia historia: salió de la institución que nunca lo quiso del todo.
Su socio, el futbolista austriaco Tibby Wegner, lo convenció de que eso alejaría a las mujeres.
La proporción es exacta: cinco hilos del color base, cuatro del ribete y cuatro del secundario. La tienda londinense Lillywhites lo había pedido con colores de equipos de fútbol.
Un símbolo que se pide prestado puede terminar prestándose a cualquiera.