Fred Perry quería una pipa de fumar como logo
Le prometieron una maleta de piel de cocodrilo si ganaba. Perdió el partido y ganó uno de los logo más reconocible de la industria.
Antes de que existiera el Swoosh, el tenis ya tenía su lenguaje visual, y lo inventó un jugador con cabeza de ingeniero. El deporte se vestía de blanco no por estética sino por clase: solo los ricos podían permitirse no manchar una ropa difícil de lavar. Todo lo que hizo Lacoste a partir de 1923 fue desarmar esa lógica pieza por pieza.
Allan H. Muhr, capitán del equipo francés de Copa Davis, le prometió a René Lacoste una maleta de piel de cocodrilo si ganaba un partido importante. Lo perdió. El apodo se le quedó igual, por su tenacidad en la pista.
En 1927, su amigo y diseñador Robert George dibujó el animal. Lacoste lo mandó bordar en sus blazers y se convirtió en el primer logotipo visible en el exterior de una prenda en la historia de la moda.
tejido bajo dos niveles de tensión para que no encoja. Botones de nácar auténtico, cuello acanalado para mantenerse erguido y proteger del sol, aberturas laterales para la cadera.
No hubo agencia ni estrategia de marca. Hubo un tenista con mente de inventor y un amigo que sabía dibujar.