Las zapatillas de Agassi escondían la mugre en sus gráficos de lava
Cuatro años sosteniendo una imagen con presillas metálicas. Y una final de Grand Slam jugada con miedo a que se soltara.
Agassi empezó a perder el pelo a los 19 años. Entre 1990 y 1994 compitió con prótesis capilares sujetas al cabello residual con hasta veinte clips de presión metálica. El ícono más rebelde del tenis pasó media carrera esclavizado a un accesorio, sosteniendo en la cabeza exactamente lo que su ropa decía despreciar.
estrenó la peluca y llegó a su primera final de Grand Slam. Su mayor preocupación no era Andrés Gómez: los clips, mal puestos la noche anterior, estaban soltándose. Perdió el partido.
Fue Brooke Shields quien lo empujó a hacer lo que más temía. Ganó el torneo venciendo a Pete Sampras en la final.
la bandana ocupó el lugar de la peluca como sello del nuevo “look pirata”. Y tenía método: una pieza cuadrada doblada en triángulo, atada en la base de la nuca, con el extremo asegurado bajo el nudo para que no se moviera durante el juego.
Después vinieron el oro olímpico de 1996 y el Roland Garros de 1999 que le completó el Grand Slam de carrera. Tardó una década en descubrir que su mejor imagen era la verdadera.